Estrategias socioeducativas con jóvenes en conflicto
- Rebeca Palacios García de la Rosa
- 14 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Rebeca Palacios García de la Rosa
Resumen
En su obra INTERVENCIÓN SOCIOEDUCATIVA CON ADOLESCENTES EN CONFLICTO Educar desde el encuentro, la autora plantea que la intervención socioeducativa con adolescentes en conflicto constituye un campo esencial para la sociedad actual, ya que permite abordar situaciones de exclusión, desamparo o transgresión desde una perspectiva humanizadora, restaurativa y preventiva. El enfoque socioeducativo reconoce a los adolescentes como sujetos en proceso y se orienta a reparar el daño, fortalecer vínculos familiares y comunitarios, y promover la educación en valores y el desarrollo de habilidades sociales. Acompañar a los jóvenes requiere un trabajo individualizado, la articulación de recursos escolares, familiares y barriales, y el despliegue de técnicas como la mediación y la negociación, que facilitan la gestión de conflictos y la responsabilización activa de los propios adolescentes.

Desarrollo
La adolescencia es una etapa de intensas transformaciones, marcada por la búsqueda de identidad, la construcción de autonomía y la integración en nuevos grupos sociales. Sin embargo, muchos adolescentes enfrentan contextos de exclusión, precariedad, violencia estructural o desarraigo familiar que los sitúan en escenarios de riesgo y eventual conflicto con normas, la ley o las expectativas sociales.
La intervención socioeducativa se presenta como respuesta multidimensional a estos desafíos. No se relaciona con la sanción, sino que desarrolla propuestas restaurativas, personalizadas y participativas. Las estrategias más efectivas reconocen la singularidad de cada adolescente y su historia, destacando la importancia de escuchar sus motivaciones, comprender sus necesidades y acompañarles en procesos reflexivos de reparación y crecimiento.
Este acompañamiento se sustenta en el trabajo con el entorno cercano del joven: familia, escuela, comunidad y pares son protagonistas y aliados clave en el proceso de cambio. Los profesionales actúan como mediadores y facilitadores, promoviendo espacios de diálogo donde adolescentes puedan reconocer las consecuencias de sus acciones, repararlas cuando es posible y fortalecer competencias como la empatía, la autorregulación y la toma de decisiones responsables.
Enfoques basados en la mediación permiten que las partes implicadas –jóvenes, víctimas, adultos significativos– participen activamente en el análisis del conflicto y la construcción de soluciones. El proceso no busca imponer, sino generar acuerdos cooperativos y legitimados por todos. La mediación promueve habilidades de comunicación, comprensión interpersonal y la prevención de reincidencias, aportando un marco educativo y cívico a la gestión de los conflictos.
Otras claves metodológicas incluyen el diseño individualizado de planes de intervención que articulen acciones educativas, formativas y recreativas; el establecimiento de un modelo de relación de ayuda profesional que combine rigor, calidez y empatía; y el seguimiento articulado entre actores sociales e institucionales para sostener el proceso de inclusión y desarrollo personal.
No menos importante es la formación específica de los equipos profesionales en justicia juvenil, psicología, trabajo social y acompañamiento emocional. Se requiere un profundo convencimiento en la capacidad de transformación de cada joven, evitando respuestas improvisadas, punitivas o fragmentadas. El objetivo es generar nuevas oportunidades y evitar la cristalización de identidades marcadas por el estigma o la criminalización.
Este enfoque socioeducativo se opone a respuestas exclusivamente sancionatorias o de exclusión, proponiendo en su lugar un acompañamiento comprensivo, respetuoso y transformador. La intervención fomenta la dignidad, la reparación del daño y la promoción de proyectos vitales construidos desde la corresponsabilidad, la inclusión y la resiliencia social.
Conclusión
La intervención socioeducativa con adolescentes en conflicto es una apuesta por la dignidad, el reconocimiento y el acompañamiento de los jóvenes en procesos complejos. No se trata sólo de evitar el castigo, sino de ofrecer oportunidades de aprendizaje, reparación y reinserción a quienes más lo necesitan. El éxito de este proceso radica en el compromiso profesional, la articulación con la familia y la comunidad, y la capacidad de construir vínculos genuinos que faciliten la transformación personal y social. Así, la sociedad se enriquece, reduciendo la exclusión y abriendo caminos de inclusión y esperanza para las nuevas generaciones.
Bibliografía de referencia
Palacios García de la Rosa, R. (2018). Intervención socioeducativa con adolescentes en conflicto: Educar desde el encuentro. Madrid: Narcea S. A. de Ediciones.








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