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Ser maestros hoy

  • Foto del escritor: Laura García Aros
    Laura García Aros
  • 10 sept 2025
  • 2 Min. de lectura

Laura García Aros

 

Resumen

¿En qué consiste ser docente hoy? ¿Cuáles son los desafíos que nos atraviesan?¿Cómo viven nuestros niños y jóvenes en un contexto social seriamente modificado por la presencia de la digitalización, la inteligencia artificial y la ausencia de algunos valores básicos?


Desarrollo

Ser educador es tener la posibilidad de acompañar a nuestros jóvenes y niños a crecer desde el pensamiento crítico, en un aprendizaje que incluya la mirada introspectiva y que, a la vez, que se apropie de la empatía que ve “al otro” como posibilidad y que facilita la celebración del encuentro y la superación de las diferencias.


Es también enseñar a gestionar un mundo emocional complejo que a veces más que una solución se nos presenta como una fuente de conflictos. Viendo a la escuela como un lugar de encuentro intergeneracional entenderemos que somos los líderes naturales del aula, que hay un mensaje que sólo nosotros podemos comunicar y que seremos exitosos en hacerlo, si recordamos que nuestra tarea es ayudarles a fortalecer sus raíces y a desplegar sus alas para transitar los senderos vitales como hombres libres y ciudadanos honestos.


En esta epopeya necesitamos recordar que el entusiasmo por el trabajo personal, el autoconocimiento y la regulación emocional, nos permitirá crecer y evolucionar, y así, estar aptos para acompañar a las nuevas generaciones a hacerse cargo de un mundo que tiene un dinamismo y una velocidad inéditas, y que además muestra una creciente belicosidad.


La historia actual exige nuevas respuestas y tecnologías, pero fundamentalmente requerimos proteger y expandir el humanismo esencial de nuestra civilización para compensar el desbalance que provoca la irrupción digital y de la IA.


Ser docente hoy es seguir el hilo de nuestra propia pasión enraizado en el compromiso con los otros. Es recordar que alguna vez alguien en un rol similar al que ejercemos hoy, iluminó nuestras mentes, atemperó los instintos y nos permitió reconocer el valor del trabajo conjunto siguiendo objetivos trascendentes.


Tenemos la posibilidad de mirarnos a través de grandes docentes que abren camino y brillan, y son premiados y admirados en el mundo. Frente a las limitaciones crean e innovan, amplían horizontes y desafían la ambición juvenil.



Conclusión


Este 11 de setiembre, deseo que reencuentres la fuente de la alegría y del sentido que te movió en aquella primera clase, en aquel primer momento, ante esas primeras caritas que esperaban tu debut.


Mis palabras tienen la inmodesta pretensión de recordarte el fuego sagrado que late en el corazón y que como en las olimpiadas debe ser transmitido a esas manos nuevas que, tal vez sin tu potencia no tengan la fuerza para seguir un destino diferente y promisorio.

Feliz día maestro, feliz día maestra y gracias eternas por iluminar con tu saber y con tu amor.

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